SOS loros

Llevo unos meses realizando un trabajo con cotorras, pero a día de hoy había ciertas generalidades de la familia Psittacidae que desconocía y justo al saberlas me he animado a compartirlas con todos ustedes. Creo que no hace falta explicar mucho sobre qué son los loros, ya que conforman una familia identificable en gran medida y si vemos a un individuo perteneciente a alguna de sus especies rápidamente sabemos de lo que estamos hablando. Guacamayos, loros, cotorras, cacatúas, periquitos, inseparables, ninfas… todos estos animales son de la familia Psittacidae. ¿Y con qué otras aves se emparentan? ¿Ahora os he pillado un poco más verdad? Aún no está del todo claro y a lo largo de los siglos ha habido teorías de todos los colores, emparentándolos con palomas, cucos, tucanes, rapaces…pero en cualquier caso lo que si podemos decir es que es un grupo de aves que lleva ya unos años en el planeta, teniendo el fósil más antiguo 40 millones de años.

 

Pero vayamos al grano, que hoy pretendía hablar de otra cosa.

Los loros tienen el mayor número de especies amenazadas de entre todas las familias de aves. En 1992 el 31% de especies de loros de América estaba amenazada, y algo me dice que esa cifra habrá ido a peor en todo el mundo.

Desde que el ser humano irrumpió en este continente, empezando por las islas caribeñas, no son pocas las especies de loros extinguidas por intervención humana, y  sin necesidad de irnos al comienzo de las expediciones transatlánticas, ya que en el siglo XIX se extinguió por exceso de caza y coleccionismo el guacamayo cubano en Cuba e Hispaniola. También en el Índico y por razonas similares se han extinguido loros y cotorras en los siglo XVII,XIX y XX. Y en la misma línea en islas del Pacífico se ha acabado con alguna especie,  de hecho hay una a la que no se ve hace medio siglo, así que posiblemente esté extinta.

Entre las causas para que muchas especies de esta familia estén en claro declive podríamos mencionar  para muchos casos las mismas que para otros organismos, como la pérdida de hábitat por ejemplo. Pero hoy quiero detenerme en la venta de mascotas, algo evitable ya que depende de cada uno de nosotros.

Los loros han sido usados como mascotas desde antiguo, el propio Alejandro Magno tenía cotorras, y dicen que de ahí el nombre de la cotorra alejandrina. Casi todas las culturas europeas, como romanos o griegos, obtuvieron loros como mascotas exóticas y valiosas a través del comercio con sociedades de tierras lejanas, para estos antiguos moradores de Europa tener uno era símbolo de alta clase social . Y pensemos un poco, ¿no habéis visto recreaciones de los primeros viajes a América?¿Qué traían esos marineros entre sus tesoros del nuevo mundo?

Pero ahora entremos en nuestra época, que es en la que podemos actuar.

Sepan ustedes que hay especies de loros que están amenazadas exclusivamente por esta causa, la captura y posterior venta en E.E.U.U. o Europa de miles de ejemplares cada año. Y todo para tenerlos en una jaula de reducidas dimensiones donde vivirán el resto de sus vidas. Muchos mueren por el camino o durante la captura (hasta el 50%, que se dice pronto), otros en la tienda de animales, y muchos en nuestros hogares. Hay algunas especies que tienen pocos pollos, si acaso uno al año, por lo que la sustracción reiterada puede colapsar una población en poco tiempo.

Y no sólo es la eliminación directa de ejemplares la causa del declive de muchas poblaciones naturales, sino que para capturarlos en ocasiones estropean sus nidos, y no son nidos que se puedan arreglar, ya que muchas especies anidan en agujeros de árboles, y hay los que hay.

Desde hace años hay países que han prohíbido la captura  y venta de estos animales, y dedican no pocos esfuerzos en esta causa, pero el comercio ilegal sigue,  basta con pasear por algunos mercados de pueblos o ciudades de Latinoamérica para ver todo lo que se vende. Si tenéis curiosidad hay planes de recuperación de especies de loros concretos, y documentales en los que se muestran las diversas maneras mediante las que asociaciones conservacionistas luchan para recuperar algunos de sus animales más vistosos.

Viéndolo desde el otro lado, que es el que me toca más de cerca, muchos de estos animales al ser soltados o escaparse de sus jaulas  han logrado crear poblaciones en lugares tan dispares como Amsterdam, Miami, Sevilla o Barcelona. Pueden originar ciertos problemas a especies nativas y a ciertos colectivos sociales (agricultores por ejemplo).

Por lo tanto, no le veo la gracia. No haces ningún favor a los ecosistemas en los que estos ejemplares vivían, ni al futuro de la especie, ni a las comunidades locales, ni a los ejemplares en sí -ya que muchos mueren en el proceso-, y puede que si te aburres y sueltas tu cotorra estés ayudando a crear un problema de especies invasoras.

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