Peligros en la calle

“¡Frena! ¡frena!” gritaba una alarmada madre a su hijo de unos tres años, que, decididamente, se encaminaba con su triciclo  hacia un árbol con pinchos ubicado en una céntrica avenida. Y no estaba ese árbol solo, sino que había una hilera con muchos más como él. Seguí caminando con la cabeza dándome vueltas,un poco más adelante vi en el suelo una rama de un ejemplar de la misma especie, con bastantes pinchos, subí la vista para ver de dónde había caido la rama y comprobé  que de una altura de varios metros…  en ese momento deseé con todas mis fuerzas que no hubiera cogido a nadie pasando por debajo.

Otro día iba en bus, pasé por un parque infantil y vi que estaba flanqueado por adelfas, posteriormente me he fijado en otros parques infantiles y he visto que en efecto algunos tienen árboles con pinchos y/o adelfas. ¿Quién elige las especies? No soy maniático ni histérico pero me llama la atención y me parece inapropiada la selección de esas especies.

Un árbol frecuente en la ciudad, Ceiba speciosa, que si te  abrazas o  te caes de boca te pueden usar luego de colador.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0d/Ceiba_speciosa_(stem).jpg

¿Estamos rodeados de plantas peligrosas? No acabo de entender la elección de ciertas especies para rodearnos de ellas en nuestros parques y avenidas, ya no hablo del potencial invasor que algunas -exóticas- han mostrado, sino que observo que muchas calles están plagadas de peligros para el ciudadano, y no hace falta ser de una edad concreta o ser inconsciente, cualquier persona puede tropezar y caer de lleno en esos pinchos, o pasear y que te caiga una rama que te atraviese la cara. ¿No hay árboles con otras características? En muchos casos es que no son necesariamente sombreados y ensucian bastante con sus semillas o flores pringosas.

Pero volvamos a las calles y avenidas de la ciudad. Yo no me imagino estar paseando por una calle en cuyas paredes hay adheridas botellas de vidrio rotas para que te rajes las manos si te apoyas. Tampoco me imagino ir paseando y que haya farolas con jeringas por si no la ves y te chocas que disfrutes sangrando. A decir verdad, en algunas ciudades de Italia si que vi que tenían chumberas o algunos cactus en grandes macetas por la calle, lo que tampoco entendí ¿Por qué tengo que ir con cuidado de que mis sobrinos pequeños, hijos traviesos de dos años, o yo mismo si me resbalo, acabemos empalados o con un buen corte?

Aquí está Gleditsia triacanthos, como de noche sin mucha luz o con unas copas de más te dé por apoyarte para ver si llevas un chicle pegado a la suela del zapato llevas premio.

https://i1.wp.com/www.plantsystematics.org/users/vern/6_28_05_s/Gleditsia_triacanthos2.JPG

 

Y otro más, otro clásico de la ciudad, Robinia pseudoacacia, que también puede tener regalito para el despistado.

https://i0.wp.com/upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6f/Robinia_spines_kz.jpg

Casi prefiero los naranjos (que también tienen pinchos pero menos) u otros árboles más “inofensivos” y que me aportan tranquilidad. Que ojo, estos árboles son preciosos, sus flores son bonitas y sus frutos espectaculares, pero hay que tener un tanto de cuidado y no arrimarte mucho.

Cambiando de tema, volvamos al tema adelfas, una de las plantas más usadas para separar carriles en autovías y también para delimitar terrenos, y, para mi sorpresa, para delimitar o figurar en parques infantiles, ese sitio donde los niños campan a sus anchas mientras sus padres charlan con otros padres de mil y una cosas, y donde es muy fácil que los niños queden momentáneamente fuera de foco y hagan de las suyas. Mira que habrá plantas, ¿es necesario poner una cuyas hojas son venenosas? A mí me da miedo, que los pequeños de la casa a veces son un tanto inconscientes.

Tengo entendido que la adelfa dada su toxicidad ya no se vende, pero se sigue encontrando. Los efectos de comer hojas de adelfa pueden ser letales pero en cualquier caso a las horas de la ingestión provoca náuseas, vómitos, taquicardias, vértigos y otros síntomas nada agradables. Sobre anécdotas de la historia en las que las adelfas han tenido su pequeño papel hay mucho escrito, pueden buscar los más curiosos, creo que hay tanto suicidios como asesinatos.

https://i0.wp.com/agrega.educacion.es/galeriaimg/87/es_20071227_1_5023951/es_20071227_1_5023951_captured.jpg

Recuerdo que siendo yo pequeño algún niño, por la tontería, se comió algunas flores o hierbas que había por la zona de juegos, menos mal que no le dio por tontear con las adelfas, ya que tienen cardenólidos en sus tejidos, y los efectos ya los he mencionado y no son nada agradables.

Lo dicho, la entrada de hoy no era más que una breve reflexión/aviso sobre esto, todavía no he visto ningún accidente al respecto, pero me la juego a que cualquier noche un estudiante erasmus que vuelve a casa tras una fiesta acaba hecho una desgracia, o que cualquier día a algún niño le pasa algo.

2 comentarios so far »

  1. 2

    pvaldes said,

    Hay que tener en cuenta que en nuestro país hay una creciente tendencia al vandalismo, y precisamente porque hay borrachos que se dedican a romper árboles por diversión, pues a veces tus opciones son poner árboles a prueba de borrachos o no poner nada directamente. Es la clase de país en el que vivimos, uno de los más erosionados de Europa.

    Incorporar algo de diversidad e interés enriquece nuestras vidas. No es malo siempre que se haga con un mínimo control. La Robinia por ejemplo ha demostrado ser una peste y no debería plantarse y muchas invasoras salieron de los parques, pero otras son relativamente controlables. Es una lástima privarse de la filigrana de la silueta de una Gleditsia retorcida y llena de espinas rojizas bifurcadas bajo la nieve (que tienen su propia belleza y pueden ser tan interesantes como las flores) o de la experiencia asombrosa que te produce ver por primera vez una ceiba, criatura salvaje, erizada de pinchos feroces, pero a la vez increíblemente majestuosa con su alto tronco recto y cargada de rosa y amarillo. Poder experimentar sin salir de tu barrio cómo se las gasta mama natura en el trópico mientras te tomas una cerveza en una terraza y ves descender despacio las flores blandas rosas y blancas hacia el suelo no deja de ser un privilegio en el fondo. Mucha gente no va a tener otra ocasión de experimentar en su vida uno de estos gigantes tropicales y a veces hay que ser algo más indulgentes, asegurarnos de decirle al niño que no corra a lo loco por medio de la calle (con el tráfico, el árbol es el menor de sus problemas) y relativizar un poco el riesgo.


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