El vuelo de los insectos

Todos conocemos multitud de insectos, y muchos de ellos como sabemos vuelan o tienen alas, aunque sea en uno de sus estados de vida. De hecho, muchas veces es su vuelo ruidoso el que hace que nos caigan mal algunos insectos, sobre todo si nos impiden dormir como los mosquitos, o salen volando como las ” cucarachas de las que vuelan”( que son las “rubias”, unas pardas claras que son las que más abundan hoy en nuestras casas,y que suelen lanzarse a volar en cuanto sienten el pisotón). Hoy voy a hablar un poco sobre el origen del vuelo en este grupo animal,y de algunas virtudes que esta característica tan magnífica les ha otorgado. Todos nos hemos quedado boquiabiertos alguna vez con el majestuoso vuelo de las mariposas, y con la capacidad de reacción de las libélulas en vuelo. Toca comprender un poco algunas curiosidades sobre las alas y el vuelo de estos artrópodos tan extendidos.

Es obvio que volar es una ventaja muy grande, ya que permite huir, colonizar, dispersar… pero no es tan fácil aclarar cuál de todos los factores influyó más en la evolución de las alas. Actualmente se piensa que fue la posibilidad de evasión lo que más prevaleció para el éxito de las alas; bien pensado es lógico ya que no ser devorado no es un mal comienzo para llegar a culminar tu ciclo biológico, e incluso varias veces hasta morir, con lo que dejar descendencia. Los expertos afirman que la respuesta de evasión, la aparición de protoalas y la organización nerviosa de los ganglios pudieron haber sido los factores de que los insectos obtuvieran tan pronto un vuelo potente. La ventaja se haría notar pronto, ya que poder volar más tiempo y estar así alejado del peligro es una victoria casi segura.

No es válido como carácter de los insectos, y esto es importante, la presencia de alas, porque como ya se vio en una de las entradas más exitosas del blog, hay insectos sin alas, no porque las hayan perdido luego, sino que directamente no tienen alas. Un ejemplo claro son los pececillos de plata. Es un tema ya hablado aquí. Por lo visto soy al único al que caen bien estos animalillo, tampoco me suponen un trauma grande.

Por otro lado, tampoco hay que caer en errores, que las orugas o larvas variadas de los insectos no tengan alas totalmente formadas o apenas ni se perciba que puedan llegar a tenerlas no quiere decir que no sean insectos. Una oruga de gusano de seda es un insecto, una lombriz no, pero la oruga da una polilla, por lo que en estado adulto si tiene alas. Una larva de libélula o de escarabajo igual. Lo normal, salgo algún grupo como Efemerópteros, es que solo el estado adulto tenga alas formadas.

Y ya que esto va sobre alas, lo que se puede considerar carácter interesante es la disposición de las alas. El hecho de poder tenerlas replegadas y no siempre expuestas es entendido como signo de que son grupos más modernos y más evolucionados en este sentido. Por ejemplo, las libélulas siempre tienen sus alas abiertas, no pueden evitarlo, son un grupo más antiguo en cuanto a aparición que las mantis religiosas o las abejas, que pueden tenerlas escondidas y  disponerlas abiertas cuando consideren oportuno.

Una vez aparecidas las alas se han producido pérdidas secundarias porque han podido ser una desventaja en ciertas situaciones. Por ejemplo, muchos parásitos de los más conocidos las han perdido, como los piojos y pulgas, que tuvieron su mayor éxito una vez perdidas las alas. Otro ámbito donde suele darse la pérdida de alas es en ambientes como cuevas o montañas, que son muy estables, o en zonas con mucho viento, donde  el vuelo sería costoso. Hay otra relación estudiada que afirma que los individuos ápteros tienen más descendencia y durante más tiempo que los individuos con alas de la misma especie. Con todo esto lo que se ve que es las alas y el vuelo son costosos, una estrategia exitosa en los ambientes más comunes de nuestro planeta vale, y más si el aire  aún estaba por explotar cuando comenzó el triunfo de los insectos, pero que tiene sus contras en el balance energético de un animal.

Otra opción distinta es no perder las alas pero haberlas modificado con diferentes propósitos que igualmente son apreciables. Por ejemplo los escarabajos  han esclerotizado( endurecido) mucho su primer par de alas, formando lo que se llama elitros, pero igualmente pueden volar, no hay más que poner una mariquita en la mano y comprobar que más pronto que tarde echará a volar. Otro ejemplo son las moscas, que han modificado en este caso su segundo par de alas hasta convertirse en ” balancines”, unas estructuras para controlar la dirección del vuelo( no sé yo el éxito de esta estrategia teniendo en cuenta su tendencia a chocar con todo).

Espero haber aclarado algunos conceptos que suelen llevar a la gente a confusión, era mi propósito con esta entrada. Puede haber insectos con alas o sin alas, el hecho de no tener alas no quiere decir directamente que un artrópodo no sea un insecto, puede no tenerlas por las razones expuestas. Y puede tener alas aunque estén modificadas y y nos cueste verlas como alas.

2 comentarios so far »

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    […] vuelan o tienen alas, aunque sea en uno de sus estados de vida. De hecho, muchas veces es su vuelo ruidoso el que hace que nos caigan mal algunos insectos, sobre todo si nos impiden dormir como los […]


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