Actualidad de los galápagos autóctonos

Esta entrada estaba escrita originariamente para Entorno Natural, la transcribo ahora aquí como suelo hacer, para que la disfruten también los lectores de mi blog.

Hasta hace pocos días he estado viendo muchos galápagos, era la mejor época para su observación y estudio. Reptiles y sol van de la mano, así que cuando los días dejan de calentar vamos viendo menos, ya que se aletargan, desapareciendo en bastante proporción de las orillas de nuestros cauces secos por el período estival y nuestras charcas. Es buen momento para hacer resumen de lo visto y vivido.

Hace un tiempo escribí  sobre galápagos exóticos y su influencia en el medio, éste nuevo escrito no solapa con el anterior, más bien lo complementa. En los últimos meses he paseado por bastantes zonas húmedas con presencia de galápagos, he de decir que en la sierra se ven muchos menos galápagos exóticos que en las zonas próximas a las grandes ciudades, aunque no hay que bajar la guardia. En cuanto a galápagos autóctonos, de los dos que tenemos (el leproso y el europeo), vaya a donde vaya sólo veo galápago leproso en abundancia razonablemente buena (dentro de lo que he visto siempre, aunque los mayores del lugar hablen de que había infinitamente más en su niñez). Del galápago europeo ni rastro, sigue perdiéndose año tras año de un modo silencioso.

Unos compañeros de la vecina Sierra Norte han estado todo el verano realizando muestreos con el fin de dictaminar si quedan poblaciones viables de galápago europeo en dicha comarca, con el resultado de que tan solo han encontrado contadísimos ejemplares y en lugares muy concretos- desconozco si en nuestra sierra alguien puede dar información valiosa sobre el galápago europeo.  Como ya he dicho, del galápago leproso pueden verse ejemplares jóvenes y adultos soleándose en casi todas las masas de agua de mayor o menor envergadura, desde ríos a pozas de aspecto indeseable. Del galápago europeo se sabe que se reproduce, ya que alguno encontrado era joven, pero poco más se puede decir, salvo alertar del precario estado de sus poblaciones, posiblemente fragmentadas y con contados ejemplares.

Dicho esto, me gustaría informar sobre las características generales de ambas especies autóctonas con el fin de ayudaros a identificarlas y, quién sabe, igual descubrir algún galápago europeo,  con lo que podríais aportar datos de interés para la conservación de la especie. El galápago europeo es de color marrón oscuro casi negro, con motas amarillas y caparazón más abombado que el galápago leproso. Suele gustar de masas de agua con vegetación y soporta peor la contaminación. Pienso que por esta característica de las motas amarillas es casi más probable confundirlo con algunos galápagos exóticos, como la popular tortuga de orejas amarillas (que ojo, es verde, no marrón-negra) que con el propio galápago leproso.

Concluyo hablando de nuestro otro galápago autóctono. El galápago leproso es marrón más claro, puede presentar en la cabeza y el caparazón manchas o líneas anaranjadas, pero apenas son perceptibles de lejos. Es mucho más frecuente y soporta aguas salobres y contaminadas, pudiendo vivir incluso en masas de agua artificiales. Su nombre, para despejar dudas desagradables, procede de que en alguna época del año su dorso puede recubrirse de algas, aparentando que pudiera tener algún problema dérmico. Al cogerlos pueden desprender un olor nauseabundo que emana de unas glándulas especiales, por lo que si sois escrupulosos tened cuidado.

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