El hombre y la Tierra: Doñana (II)

Hoy se cumplen 32 años de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente. Viendo la cercanía de la primavera y mi inminente vuelta a España durante dos semanas me ha salido de adentro hacer esta entrada. Creo que no he faltado ningún año desde que tengo el blog a mi homenaje anual a Félix a través de diferentes entradas.

Tengo ganas de que a  Doñana llegue la primavera. Seguramente  me lo pierda por primera vez en mi vida pero con algo de suerte en los días que voy a volver a casa por Semana Santa me acerco a la zona. Me encanta andar por estas tierras en primavera( pese a la alergia que en estos últimos años me tiene un poco molesto). Es cuando  un arcoiris llena hasta el más mínimo rincón y cuando buena parte de los organismos se reproducen en una auténtica explosión de vida. Nos llegan algunas especies como los abejarucos, milanos negros o la garza imperial, señales que siempre tengo en cuenta para dar por comenzada la temporada campestre de primavera. Es bonito ver las charcas agradecidas si el año se ha dado bien de lluvias, sentir el frescor al tumbarte bajo los grandes árboles y dedicarse a la observación de los activos reptiles, que parecen disfrutar con la temperatura creciente.

También es una época apasionante para seguir con entusiasmo y esperanza la reproducción de la enorme cantidad de aves que eligen Doñana para pasar esta época, y por supuesto para observar las pajareras con miles de parejas como por ejemplo las del Centro Valverde. También los conservacionistas seguimos, a veces con alegrías,  a veces con penas, la reproducción ex situ  e in situ del lince y la reproducción  de nuestra amenazada águila imperial, siempre con el optimismo de que salgan adelante gran número de los recién nacidos y prosiga la recuperación de nuestra fauna en peligro.

Mientras tanto a ver qué me depara la primavera siciliana, tengo esperanzas de conocer las regiones naturales de aquí, entre las que se encuentran algunos pequeños humedales que al menos me quitarán un poco la pena de no estar en mi salsa, inmerso en la primavera andaluza quitándome de encima al introspectivo invierno.

Os dejo con el segundo de los cuatro episodios de El hombre y la Tierra dedicado a este espacio natural. Tras el otoño  y las lluvias llega la época más bonita de Doñana, una estación donde disfrutar antes de que el calor apriete y todo comience a secarse

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