Invierno andaluz

Ya escribí una entrada sobre el otoño en Andalucía, ya que era el primero que me perdía enteramente al estar fuera de España. Lo mismo me está pasando con el invierno.

Realmente si que he estado parte de diciembre y enero en Huelva, pero como hacía calor se puede decir que me estoy perdiendo el primer invierno andaluz de mi vida. Ahora ha llegado el frío de verdad, en Catania estamos congelados literalmente, encima  estudiando. Tan solo la fiesta de Santa Ágata(que según nos han contado es de las fiestas religiosas más multitudinarias del mundo y de las fiestas más importantes de Italia) nos ha  sacado un poco de las habitaciones para ver unos espectáculos de fuegos artificiales inolvidables y ver una cosa más en la vida como es esta santa en procesión por las calles.

Aracena nevada

Al pensar en mis inviernos andaluces recuerdo muchas cosas. Hace años que dejé de usar chaquetones, de lo que se deduce que o llevo muy bien el frío  o que en Andalucía el frío es tolerable a poco que entres en calor andando por la calle. Cuando era más pequeño si que me acuerdo del frío antes de ir al colegio,a  veces acercaba tanto los pies a la estufa para entrar en calor al desayunar que me quemaba los calcetines. Desde que me fui a Sevilla ni una vez he usado chaquetón, con alguna capa de ropa de más ya la cosa va bien.

Con los exámenes para mí el invierno es época de estudiar, tampoco la lluvia me deja ir mucho al campo, pero lo que me gusta es librarme de estudiar aunque sea a ratos para echar una mañana despejando la cabeza en la dehesa de Abajo o en la sierra dando un paseo. Algunos de los momentos de campo más gloriosos que he vivido han sido en esta época, sobre todo en materia de anfibios; añoro las noches lluviosas  buscando anfibios por los campos de la Sierra Norte, con lluvia y frío pero con muchas emociones y toda la atención puesta en esquivar los sapos y las salamandras que se cruzan.

También recuerdo buscar rastros de nutrias por algunos cursos fluviales o irme a la comarca de Doñana tras una lluvia para seguir la autopista de rastros de mamíferos que hay en la arena mojada. Hay que añadir alguna locura propia de mí como bañarme en pleno invierno en ríos de montaña, acto que a muchos puede parecerles raro pero que a mí me relaja y me quita el estrés de la cabeza. Y a los que ahora estén pensando en pulmonías, que va, mal bicho nunca muere, no me suelo poner malo por ese tipo de cosas.

Otro de mis últimos inviernos hice senderismo por la serranía de Ronda en plena tormenta con graves inundanciones y recuerdo pasar por las cumbres de algunas montañas entre rebaños de ovejas y algunos burros echados mientras los rayos silbaban a escasos metros nuestros, esa noche dormimos de forma insospechada en un cobertizo metidos.

No es la época en la que más frecuente la naturaleza, incluso con tristes cancelaciones de salidas por lluvias intensas de última hora.

Os dejo el reportaje de Tesoro del sur dedicado al invierno en Andalucía.Tan solo tenéis que hacer click en la imagen.

1 Response so far »

  1. 1

    Ars Natura said,

    Este invierno me bañé en el mar después de hacer la ruta de la laguna de la Jara, cerca de Matalascañas el 23 de Diciembre, así que como bien dices, este año no ha habido frío por estos lares. Últimamente quiere refrescar un poco estos días, pero ya no le va a dar mucho tiempo a meterse el frío, ya se deja notar la primavera.


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