Paseo por el entorno de Huelva capital

Estas pasadas navidades tuve tiempo de sobra para hacer algunos planes pendientes. Uno de ellos era ir andando a la zona de la Ribera de Nicoba, o al menos caminar por los campos de cultivo que rodean Huelva si sigues la carretera del cementerio para adelante. No era una zona nítidamente conocida para mí, había estado por allí pero no recientemente ni con todo el interés por mi parte. Mi objetivo aparte de quemar el atracón de comida de Nochebuena era hacerme una idea de la fauna que uno puede encontrar en invierno en la zona y también qué valores naturales se pueden mencionar ya sea porque existan o porque podría llegarse  a ellos con alguna iniciativa de restauración.

Cabe decir que aunque la gente no lo crea (dada nuestra tendencia a considerar hermoso un bosque verde pero no a valorar un secarral marrón) incluso en zonas de cultivo de cereal puede hallarse una diversidad de especies para nada desdeñable, incluso especies protegidas o difíciles de ver. Sirve de ejemplo la sorpresa que me llevé en este paseo y que luego relataré.

No es esta la época( diciembre-enero) más bonita para pasear por allí. Saliendo por la carretera del cementerio identifiqué las primeras especies que mi hermano pronto anotó en su móvil ante mi despiste de no llevar nada para apuntar, en este caso se trataban de especies comunes urbanas, ya que estábamos a escasos metros del barrio de La Orden. Se pueden mencionar la lavandera blanca, el gorrión común, el jilguero o la cogujada común. Pero también aquí se puede sacar algo llamativo porque aunque la gente no lo sepa tenemos varias especies de gorrión en nuestro entorno cercano,y una de estas otras que es el gorrión moruno es frecuente en este tipo de paisajes desarbolados y agrícolas, os animo en primavera a intentar diferenciarlos, igual no todos los gorriones que llevais viendo toda la vida eran comunes.

Al llegar al cementerio primera sorpresa, un mochuelo alza el vuelo frente a nosotros y se posa en los cipreses dentro del camposanto. El ave del año 2011 para la SEO, una rapaz pequeña no difícil de ver a plena luz del día que nos elevó las ilusiones, ya que en diez minutos de paseo ya habíamos encontrado algo inesperado. Por esta misma zona tórtolas turcas, palomas domésticas, alguna tarabilla común ( ave con una enorme tendencia a posarse en el palo más  fino que haya). Al avanzar unos metros más una liebre, verdecillos, colirrojo tizón, petirrojos y estorninos.

Llegados a un punto se aprecia un camino que parece estar acondicionado para el paseo, posiblemente sea mejor que andar por la  carretera así que proseguimos por él, se trata de la colada de Cantarranas, una vía que une San Juan con Gibraleón. La tranquildad es absoluta, no nos cruzamos con nadie en todo el camino, siguen apareciendo especies que aumentan nuestra lista ya sea en especies o en ejemplares como más petirrojos o colirrojos y por otro lado verdecillos, grajillas, mosquiteros comunes y garcillas bueyeras. Es de destacar que el camino aparece flanqueado por árboles de reciente plantación que dentro de unos años harán que ese paseo albergue más biodiversidad y sea más sombreado para el público que lo desee. Aparecen algarrobos, encinas, lentiscos, olivos y algunas otras plantas que junto a los cardos y palmitos que delimitan las lindes de los cultivos son capaces de servir de hábitat para más especies de las que imaginan.

A media mañana tras cruzar por debajo de las vías del tren ya se ve a lo lejos el bosque en galería y los cañaverales que acompañan al río, incluso llegamos a él, a una zona llamada Vereda de Parrales, pero el puente aparece derruido por lo que nuestro paseo acaba ahí, no sé si es exactamente donde queríamos llegar pero tampoco teníamos una meta, solo conocer la zona. En el río también hay buena variedad de árboles( higueras,álamos…), no sé si el agua estará muy contaminada pero se veía bonita con las hojas cayendo dada la época que es. Se respiraba paz entre cantos de aves como el trepador azul o la abubilla a los que además vimos, pero me llamaron la atención más unos excrementos de gineta con los que pude aumentar la lista de mamíferos de la zona ( estamos hablando del entorno de Huelva capital, nada de áreas protegidas ni paraísos naturales).

Pero mis sorpresas mayores estaban por llegar. Primero oí un estruendose bando de picos de coral, ave exótica procedente de liberaciones o escapes por parte de personas que previamente los han adquirido en tiendas de animales, un animal que ha establecido colonias en diversidad de puntos de la península  posiblemente para siempre porque cualquier posible eliminación es ya utópica, claro que ya estaríamos entrando en el eterno debate sobre qué hacer con las especies alóctonas y cuando se puede valorar si son dañinas o hay que dejarlas y basándonos en qué, a mí a día de hoy el pico de coral me parece una preocupación menor para el resto de la diversidad de aves, pero pienso que no está estudiando del todo así que hay que tener precaución. En la propia Huelva tengo fichadas poblaciones estables en Bonares o Palos sin ir más lejos.

Posteriorente  vi un aguilucho lagunero y los primeros cernícalos vulgares del día saliendo a por su desayuno-almuerzo, no es un espectáculo feo para verlo ante nuestras narices nada más salir de Huelva porque basta con estar alrededor del cementerio para poder verlos atrapar sus presas ante tus ojos, también las cigüeñas estaban en gran número sobrevolándonos.

No obstante lo mejor estaba por venir, esto si que fue inesperado, al emprender el camino de vuelta una familia de cuatro meloncillos salió de unos cañaverales a un campo donde aún no ha salido brote alguno y durante diez minutos pudimos observarlos a simple vista, ante nosotros, sin que ellos mostrasen el menor miedo. Ver mamíferos carnívoros de este porte durante tanto tiempo  a plena luz del día no es algo habitual, y de nuevo reitero que esto fue en el entorno de la capital onubense, en lugares que no suscitan el menor interés de la población y donde no mucha gente iría a echar una mañana de observación de naturaleza. Imagino que esta vez el hecho de no tener coche y tener que pasear por mi entorno más cercano me ha jugado una buena pasada.

4 comentarios so far »

  1. 1

    ¡Pues sí que te cundió el paseo!. Lo que más me ha sorprendido ha sido lo de los meloncillos, sin duda.
    Te animo a que nos cuentes la situación que hay con los Picos de Coral. La ponen como invasora; pero es lo que comentas… todavía no hay datos aclarativos, que yo sepa.

  2. 2

    jordicine said,

    Un post muy interesante, ÁLVARO. A ver si algún día nos vuelves a hablar de cine. Me encanta cuando lo haces. Un abrazo.

  3. 3

    Perséfone said,

    Nuca sabe uno qué sorpresas puede encontrarse incluso en el lugar que menos lo espera. Y eso aún lo hace más bello.

    Hay que tener siempre los ojos muy abiertos.

    Preciosa entrada.

    Un abrazo.

  4. 4

    […]  mucho más de lo que jamás imaginé, incluyendo meloncillos a plena luz del día( se puede ver aquí la entrada de aquella excursión). El sábado al atardecer estaba en casa y como a cinco minutos ya […]


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