Problemas en nuestras aguas dulces

Los embalses, pantanos e infraestructuras varias en ríos no son escasos en nuestra tierra, permitiendo que tengamos agua en épocas desfavorables  entre otros aspectos positivos. Por desgracia en estos lugares se están liberando o llegando por accidente numerosas especies que siguen provocando décadas después  un desastre ambiental en la naturaleza nativa de las aguas interiores ibéricas.

Existen frases  que afirman que “solo se protege lo que tiene pelo y pluma” o que “lo que es feo no se protege”. Ciertamente no suelen protegerse zonas porque tengan un pez o invertebrado en peligro, tampoco por plantas acuáticas…la mayor parte de los esfuerzos de conservación se centran en aves y mamíferos populares y bien visibles para todos. Todo es importante en su medida, pero el olvido  que sufren los peces de agua dulce mientras se extinguen es alarmante y al suceder este colapso bajo agua nadie se percata.

 Anguila, trucha común, jarabugo, barbo gitano, boga, colmilleja, cacho, calandino y otras especies ya extintas a nivel regional o al borde de esa situación son autóctonas de nuestras aguas pero apenas hay estudios sobre su simple presencia, dinámicas de poblaciones o su ecología . Por el contrario  hoy pueblan nuestras aguas lucios, black-bass, carpas y carpines, percasol y otras nuevas especies introducidas que incluso tenemos más asumidas como nuestras. ¿Merece la pena  destruir ecosistemas acuáticos enteros para pescar por entretenimiento? Estas especies  no tienen aquí predadores, el hombre mueve animales de un lado a otro del globo sin reparar en sus acciones y aquí lo que ha ocurrido por parte de estas especies voraces es una terrible depredación de larvas y puestas de invertebrados, anfibios y otros peces, alteración de los fondos y eliminación de plantas acuáticas además del desplazamiento de especies autóctonas en muchos casos a lugares de alta montaña.

Y no solo los peces (de los que aún quedan más por llegar ahora  a causa de las mascotas exóticas) son causantes de la pérdida de biodiversidad en nuestras aguas interiores. El cangrejo de río americano ha dejado al borde de la extinción al autóctono siendo el primero tremendamente voraz, vector de enfermedades al cangrejo autóctono y causante de gran erosión mediante sus galerías. El galápago de Florida  está causando problemas en nuestras aguas dulces por su gran predación  y la capacidad para imponerse a los autóctonos (en claro declive).También contamos con el mejillón cebra, este sí más conocido por sus daños económicos directos.  Son solo tres ejemplos pero muchos más se pueden añadir a la lista.

Esta es la situación tan triste que se contempla en lagunas, embalses y ríos andaluces. Estas comunidades de pequeños seres cuyas vidas no terminamos de conocer se han ido perdiendo en silencio durante años hasta el punto de que han desaparecido especies puede que para siempre. Nuestra biodiversidad en aguas dulces es como para ser tenida en cuenta, y  no solo en cursos altos ya que no se pueden olvidar los peces como el esturión que también hemos perdido. Mientras tanto seguimos usando los embalses como vertederos donde echar las mascotas que ya no queremos (hasta caimanes y pirañas han aparecido) y permitiendo que su único papel ambiental sea el de balsa de especies potencialmente invasoras cuyo daño se nota ya y será valorado no dentro de mucho tiempo por la sociedad.

Publicado originariamente en la revista Entorno Natural :www.entornonatural.net

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