Los embalses, pantanos e infraestructuras varias en ríos no son escasos en nuestra tierra, permitiendo que tengamos agua en épocas desfavorables entre otros aspectos positivos. Por desgracia en estos lugares se están liberando o llegando por accidente numerosas especies que siguen provocando décadas después un desastre ambiental en la naturaleza nativa de las aguas interiores ibéricas.
Existen frases que afirman que “solo se protege lo que tiene pelo y pluma” o que “lo que es feo no se protege”. Ciertamente no suelen protegerse zonas porque tengan un pez o invertebrado en peligro, tampoco por plantas acuáticas…la mayor parte de los esfuerzos de conservación se centran en aves y mamíferos populares y bien visibles para todos. Todo es importante en su medida, pero el olvido que sufren los peces de agua dulce mientras se extinguen es alarmante y al suceder este colapso bajo agua nadie se percata.
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