Estabamos en Cuyabeno cuando en lo alto de unos árboles altísimos nuestro guía nos alertó de lo que estaba viendo en el dosel tras tanto follaje.Miramos forzando los ojos para al final descubrir en una rama saliente una pareja de loros que iban y venían,cantaban ruidosamente como si nada fuera con ellos.Habíamos visto más loros antes al igual que tucanes,pero eso era especial,eran guacamayos rojos del género Ara,los que llevo viendo desde pequeños en minúsculos jaulones en los que estos longevos arcoiris voladores pueden vivir haciendo compañía a niños y mayores varias decenas de años.No me hacía falta verlos en vivo para pensar lo que voy a decir ahora,pero si que se me terminaron de reafirmar mis principios respecto al tema de las mascotas exóticas.Allí los contemplamos durante unos minutos ,no recuerdo(ha pasado casi un año)si ellos se fueron definitivamente o si fuimos nosotros los que nos fuimos .














